Un estudio realizado en el año 2010 por el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas de Brasil demostró que si la economía tuviera un crecimiento del 3,5 % al año, el número de profesionales formados en el área de Ingeniería no será suficiente para atender la demanda de la construcción civil a partir del año 2015. Los empresarios del sector sufren desde hace un tiempo la falta de profesionales calificados. De acuerdo con los datos recopilados por la Comisión de Infraestructura del Senado Brasileño, en el año 2007, sólo 4,2 % de los universitarios se graduaban en Ingeniería en Brasil, un número siete veces menor que en Corea del Sur.
Pero incrementar el número de vacantes en los cursos de Ingeniería para todo Brasil no es una solución. Para el Profesor Joao Alberto Requena, de la Facultad de Ingeniería Civil, Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Campinas (FEC/Unicamp) es preciso evaluar con cuidado la situación actual antes de ampliar el número de vacantes. "Hay un desfase entre el tiempo de formación del ingeniero que es de 5 años y la demanda del mercado, que surge de forma repentina. Para aumentar el número de vacantes tenemos que tener certeza de que el mercado va a absorber todos esos jóvenes profesionales de aquí a 5 años." Según Requena, la economía brasileña aún no tiene una tradición de estabilidad y previsión económica que permita a las escuelas hacer esos planes. "El resultado que estamos viendo es la falta de profesionales en este momento, pero ya pasamos por períodos en que el mercado no absorbía ni la mitad de los profesionales formados en Ingeniería quienes acababan migrando para otros sectores".
Los datos del arriba mencionado Instituto brasileño mostraba que de cada 3,5 ingenieros formados en Brasil, sólo uno ejerce formalmente la profesión. Por eso, más que simplemente aumentar las vacantes de los cursos es importante garantizar que los graduados permanezcan en el mercado de la construcción civil, sin éxodo para otros sectores de la economía, principalmente el financiero.
Para el profesor titular de la escuela Politécnica de Sao Paulo (Poli/USP) Francisco Ferreira Cardoso, una mayor valorización de la profesión es uno de los dos factores que deben contribuir para mejorar este cuadro de situación. "¿Recuerdan el tiempo en que el ingeniero era un "buen partido"? Era una señal que la imagen de la profesión era muy valorizada en la sociedad", comenta. "Los países asiáticos forman más ingenieros porque los jóvenes son atraídos por una profesión que es valorizada social y económicamente".
Hay mucho que hacer para compensar la falta de oportunidades para los profesionales que acabaron abandonando la profesión. "Ese abandono, en un primer momento, fue
representado por la migración de ingenieros para otras actividades profesionales y después por la falta de interés de los jóvenes que optan por presentarse para los exámenes de ingreso a las carreras de Ingeniería Civil", analiza Cardoso. "Por eso, para que haya un incremento consistente de los profesionales debemos también despertar el interés de los jóvenes por la profesión y los Consejos de Ingeniería deben tener un papel fundamental en esas acciones" considera Cardoso.
Otra alternativa para resolver la falta de profesionales sería la recalificación y entrenamiento de los profesionales graduados, "Algunos ingenieros civiles que están fuera del mercado por culpa de las crisis anteriores pueden ayudar -previo entrenamiento- a constituir una solución inmediata a la falta de mano de obra que el mercado sufre ahora" sugiere Requena.
Según los especialistas, Brasil es competitivo en la construcción metálica en todas las áreas –estudios, proyectos de arquitectura, suministro de componentes, fabricación y montaje, producción de componentes complementarios de las edificaciones, mantenimiento, etc. "Pero el problema es que esta competitividad está en manos de unos pocos y, aún peor, parte de ella actúa de forma fragmentada, hay poca integración", analiza el profesor Cardoso.
Para fortalecer y multiplicar ese conocimiento, las escuelas están haciendo varias modificaciones en su currículas de grados. Por ejemplo, en la Universidad Federal de San Carlos (UFSCar) la currícula de Ingeniería civil está estructurada en un proyecto pedagógico que permite al alumno una formación básica en Ingeniería Civil con posibilidad de especialización en Ingeniería Urbana y en Ingeniería de Sistemas Constructivos. En ésta, el foco es la "producción" de un edificio desde el análisis de factibilidad, proyecto estructural, proyecto de instalaciones y análisis de desempeño. "Aún falta en el caso de nuestra currícula y en la mayoría de las escuelas de Ingeniería, disciplinas específicas que aborden, por ejemplo, Gestión de Construcción metálica, Evaluación de Desempeño del edificio, Materiales y Tecnologías correspondientes a la Construcción en acero", dice el Profesor Alex Sander Clemente de Souza.
Para resolver esta dificultad la Facultad está buscando más interacción entre las disciplinas aplicadas a la construcción metálica y las de ciclo básico. "Los docentes están buscando tener más interacción entre sí para que los temas relacionados con la Construcción metálica sean abordados en los cursos de Materiales de construcción, Sistemas constructivos, Sistemas estructurales y Proyecto integrado. Además de todo ello, hemos organizado charlas extracurriculares con profesionales del área para que los alumnos tengan contacto con nuevas tecnologías constructivas", aclara Souza.
Para el Ingeniero Luiz Carlos Caggiano, presidente de ABCEM, la curricula de las facultades como UFSCar, Poli/USP y FEC/Unicamp, pueden servir de referencia para otras facultades de Ingeniería del país. "En la misma facultad en que yo estudié en Paraná se ofrecen pocas horas de clase para los cursos dedicados al estudio de estructuras metálicas" recuerda. "Esas experiencias necesitan ser conocidas en todo Brasil y ABCEM asumió el compromiso de contribuir a esa divulgación". Según Caggiano, además de ofrecer cursos, charlas, talleres y eventos como Construmetal y apoyar cursos de educación continua para profesionales del sector, como el curso de extensión ArkhiArquiteto, en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo del Centro Universitario de Bellas Artes de Sao Paulo, la ABCEM presentará en breve una
propuesta de Ministerio de Educación y Cultura que sugiere patrones curriculares para las disciplinas relacionadas con Estructuras Metálicas en las carreras de Ingeniería de todo Brasil.
Según Eduardo Barros Millen, presidente de la Asociación Brasileña de Ingeniería y Consultoría Estructural, no debe adjudicarse toda la responsabilidad a las facultades. Es necesario pensar en la formación básica y media de los jóvenes para mejorar el perfil de quienes ingresan en los cursos de Ingeniería. Millen también apunta a la capacitación de los profesionales ya graduados en cursos de post–grado y en entrenamientos específicos como una salida a la falta de profesionales.
Según Millen existe falta de ingenieros no sólo por los bajos niveles de graduación, sino por la fuga de ese mercado debido a los bajos salarios. Por eso los graduados pasaron a actuar en bancos, auditoria y financieras. En los últimos años (excluyendo la crisis del 2009), la demanda aumentó y las remuneraciones también, pero aun están debajo de las necesidades y responsabilidades asumidas.
Con relación a las críticas sobre la falta de preparación de algunos graduados para actuar en el mercado, Millen indica que el ingeniero civil no sale de la universidad preparado para trabajar. Eso se comprueba fácilmente en cualquier oficina de proyectos, consultoría o en las obras. El recientemente graduado debe pasar por un período de aprendizaje para poder desempeñar sus funciones, Las causas son varias: entre ellas la no actualización de las propias universidades o de su cuerpo docente, muchas veces demasiado volcado a la parte teórica, sin la debida aplicación práctica. No se puede generalizar, porque hay eximios profesores y excelentes cursos. Otro factor que afecta la calidad final de los graduados son los alumnos que ingresan a las universidades sin contar con una adecuada preparación, lo que determina una baja del nivel de la carrera.
Para Millen, se le deberían ofrecer a los profesores programas de actualización, financiando pasajes, estadía e inscripción en los principales congresos y seminarios realizados a nivel mundial.